La suerte del Hombre Múltiple

Matando la ilusión

Diciembre 20, 2007 · 6 comentarios

Yo lo sabía, por aquel entonces ya me habían matado la ilusión y los madrugones el 6 de Enero, pero el mundo parece que no se había enterado muy bien.

Con 11 años ya eres consciente de muchas cosas, pero sobre todo eres consciente de cuando te toman por tonto; las navidades de aquel año no fueron tan distintas como las de otros años, todo el invierno en casa, apenas saliendo unos días a escuchar como tiraban petardos, mirar como reventaban cosas (caquitas de perro, naranjas, latas…) y maquinar sobre las cosas que ese día te traerían o no, haciendo planes de si lo ibas a dejar a cambio de algo o por simple y pura amistad.

Pero yo lo sabía, tal vez un poco tarde ya, pero es que nunca he sido muy espabilado, oye.

Probablemente fuera por auqel año cuando fui con mis padres a comprar los juguetes, cuando acabé, la dependienta soltó un: “Tú tranquilo, que esto se queda aquí hasta que lo se lo lleven los Reyes Magos a tu casa”.

Claro, que yo sabía la verdad, pero no pude evitar en aquel momento pensar y hacer cábalas:

  • Mis padres lo pagan, pero ahora viene los jodíos Reyes al Corte Inglés y me lo reparten con al furgonetilla que tiene ahí abajo.
  • Ahora los Reyes se llaman Benito Sanchez Rodriguez, fuman 4 paquetes de tabaco diarios, se sabe la alineación del Betis de pe a pa, en vez de ir en camello va una Pegaso, tiene el salpicadero de la furgoneta llena de mierda y papeles.
  • La dependiente era más tonta que cinco.
  • Menuda tontería que yo fuera a reservar los juguetes, los pagara y todo lo que se hizo (que ahora no es que lo recuerde) cuando podría haber mandado una carta al negro que tienen en la puerta, y que claramente lo han cogido de los tenderetes de artesanía que ponen delante del centro comercial.

Cuando tu sabes algo tienes la extraña sensación de que todo el mundo no lo sabe y no tiene porque saberlo, te da un aire de superioridad, de superioridad falsa, empujándote a destapar la gran mentira ante todos.

Yo lo intenté varias veces, desmitificando el mito de Papá Noel al hijo de unos amigos de mis padres ( como 4 años menor que yo) e incluso a mi primo, el cual también lo sabía pero lo trataban como si fuera un primo de verdad:

-¿Qué te van a regalar estas navidades, primo? -pregunté yo-.

-Pues…-contestó mi primo, hasta que fue interrumpido por mi tía.

-Pues los reyes le van a traer este año un ajedrez, ropa …

Tal vez mi tía no se dió cuanta de que en aquel instante estuvo muy apunto de desvelar la tapadera, pero como he dicho, en mi familia no los hay muy espabilados.

Lo peor de cuando tienes 6 años es que te regalen ropa, el día 6 era especial, porque una de la primeras cosas que hacías era irte a la calle a probar lo que te había regalao, y si solo te habrían traido ropa no era plan de ponerte el chandal de tu equipo favorito y jugar con los 6 pares de calcetines nuevos mientras tu vecino jugaban con un Action Man.

Pero la verdadera culpa de todo esto la tiene los informativos, aunque eso lo dejo para otro día…

Categorías: Aquellos ¿maravillosos? años